martes, 27 de julio de 2010

Llueva o truene, sale la Segunda Kaminata

Señoras y señores periodistas:

Les vamos a agradecer mucho tomen en cuenta la siguiente crónica. La escribimos como un intento más de detener la muerte y la barbarie que ahora reina. Sabemos que ustedes también están protestando, tal vez una manera de ir uniendo nuestros esfuerzos se publicando algo de la presente.

Llueva o truene, sale la Segunda Kaminata
Luis K’Fong
Lo primero que hicimos fue ponerlo a consideración: ¿suspendemos o no?
Las condiciones no eran para menos, este jueves —el 22 de julio de 2010— nuestro contingente había disminuido y los que llegaron no eran los mismos de la otra vez. Por si fuera poco, el cielo amenazaba con darnos un buen baño inmerecido, y sin siquiera saber si lo necesitábamos todos los presentes.
—¡Por supuesto que no! —fue la respuesta casi unánime— dijimos que “llueva o truene” y si sólo hay uno, ése sale.
La verdad estricta, es que sólo yo prometí tanto. Y por eso era necesario dar la oportunidad de arrepentirse a quien no hubiera adelantado su palabra tan a fondo. De todas maneras, fue un buen gusto ver y oír cómo todos decidimos iniciar la Segunda Kaminata vs la Muerte.
El viento previo al chaparrón quiso creer que lo que llevábamos era una vela izada, y no una manta que llamaba: “súmate pueblo”; exigía: “alto a las muertes”; demandaba: “Renuncia de Calderón y Baeza”, y se solidarizaba: “apoyo al Sme y a los mineros de Cananea”. Sopló y lo hizo fuerte, así que las y los voluntarios encargados de sostener nuestro pendón, tuvieron que aportar un poquito más de energía de la que se requiere para recorrer los escasos cientos de metros de la mini manifestación.
Llegamos a la Francisco Villa, volvimos a recordar a quienes han sido asesinados ahí y agregamos a los cuatro “levantados” en el Wendy’s de la esquina que, muy seguramente, ya estén muertos y a lo peor descuartizados o enterrados en una tumba anónima.
Repartimos los volantes, ahora con más texto, tal como propuso una de las compañeras en la primera kaminata. No muchos, la gente no quiso abrir demasiado las ventanas de su auto porque comenzaba una llovizna que luego se nos hizo lluvia de desierto.
Acto seguido, lo que hicimos fue: ¡mojarnos! Con ganas y profundamente. Para casi de inmediato comenzar la retirada. Los autocomisionados para detener la vela, ahora fueron privilegiados, tomaron la manta y la convirtieron en paraguas y así, como gusano o dragón chino de desfile en barrio californiano, remarchamos y llegamos al crucero de salida, a las calles de Salvador Novo e Izalco.
En el alero del expendio de vinos, licores y cervezas, pegando la espalda a la pared, sesionó la asamblea de evaluación:
—Y… ¿no será el crucero, la calle, el rumbo, el barrio… lo que aleja a la gente? La verdad es que como yo no vivo aquí, ni había venido, en cuanto llegué me pareció amenazante. Luego te acostumbras, pero de entrada… —aventuró su hipótesis una camarada.
—Pero ¿dónde más podría ser?, ¿cuál barrio puede jactarse ahora de no haber tenido en sus calles un hecho de sangre, un secuestro, persecución o ya de perdida asalto?
—Cierto. Pero entonces habría que caminar en más partes, para ganar gente, para demostrar allá, aquí y donde podamos.
—¿Por ejemplo?
—En mi colonia —aprovechó—. Pero además propongo que una o dos horas antes, salgamos a las calles aledañas a la avenida que escojamos, con el altavoz llamemos y casa por casa, como hacen las brigadas que pagan los candidatos, invitemos a la gente. Si no sale, cuando menos platicamos algo con ellas y vamos sembrando la idea y ya muy de perdida, nos enteramos de qué están opinando.
La Tercera Kaminata ya estaba acordada y hasta encaminada, invitaciones por mail, en el facebook y por otros medios se habían hecho. Así que decidimos que la tercera volviera a ser aquí, por la Izalco, partiendo de Salvador Novo y hasta llegar a Francisco Villa. Pero le agregamos que a partir de las 17:00 saldríamos los que quisiéramos llegarle a llamar a la gente del Infonavit El Saucito, llevarle una invitación y platicar si se puede con ellos. Invitarlos a que, cuando menos, salgan a la avenida para que vean nuestra manta. Al fin y al cabo la manifestación es para ellos, para que vean que hay gente rebelde que no se queda ni callada ni estática, que está harta de la muerte y que hará lo que se requiera para pararla.
La Kuarta, quedó pactada para salir de la calle Europa, caminar por la Heroico Colegio Militar y culminar en la Sicomoro, pero eso será hasta el viernes 6 de agosto de 2010. Ya tendremos tiempo de concretarla.
Al despedirnos, apreté varias manos todavía mojadas, pero todas contentas de haberle vuelto a salir, llueva o truene.

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